Puntuaciones - NJPW G1 Clímax 27 Final


La final del G1 Clímax estuvo sobradamente a la altura. Un evento con un nivel tremendo y con varios momentos claves en este año. Acompáñanos en el análisis de la segunda noche más grande del puroresu.



The Young Bucks (Nick y Matt Jackson) (c) vs Funky Future (Ryusuke Taguchi & Ricochet) por el IWGP Jr Tag Team Championship:




Alejandro Giménez:


Cortito y al pie. La división Jr. Tag de NJPW vuelve a ofrecer un combate bueno y conformista. Los hermanos Jackson, que venían extra-motivados después de completar la que (para ellos) ha sido su mejor actuación (vs RPG Vice en el G1 Special), intentaron dar algo diferente. El problema, para mi, es que han hecho lo de siempre: encontraron algo diferente en el limbwork a la pierna, y lo han convertido en costumbre.

Combate corto y dominado por los Bucks. Para mi sorpresa, el castigo lo recibe Ricochet y Taguchi (y su culo) son los encargados de hacer los comebacks. Alguna que otra secuencia interesante y wrestling muy divertido. Lucha simple y funcional; que deja abiertas las mismas incógnitas de siempre: ¿Cuándo dejará de ser una patata caliente el cinturón? ¿Encontrará alguna vez estabilidad esta división?

Puntuación:


Kingbilbin:

Acción Jr bastante correcta en un combate que logró interesarme. La división sigue sin despegar, pero al menos pudimos ver algo superior a la media de este año. Los Bucks hicieron lo que suelen hacer últimamente y el resultado fue satisfactorio, mientras que los babyfaces funcionaron genial. Rico encaja aquí y Taguchi lo hace en cualquier sitio que tenga como misión divertir y calentar. Las comebacks del Funky Weapon fueron de lo que más disfrute.

Un buen hip attack para evitar que Rico no cubriera tras su shooting star press y a otra cosa.

Puntuación:


War Machine (Hanson & Raymond Rowe) (c) vs Bullet Club (Cody & Hangman Page):





Alejandro Giménez:


La sorpresa de la noche. Lo que a priori parecía que iba a ser una lucha aburrida, terminó siendo un duelo la mar de sólido. A los chicos de Ring of Honor (ROH) les costó arrancar, pero cuando hicieron click, todo comenzó a fluir.


Bonitas fases de dominio alternas con unos imperiales Hanson y Rowe. Estos dos luchadores, para un servidor, deberían ser los nuevos Briscoes. Esa pareja dura y real, capaz de dar grandes luchas tanto a nivel individual como parejas. El bando heel tampoco lo hizo mal. Cody estuvo intermitente y le costó ejecutar algún move, pero aprovechó el entusiasmado público de Tokio para lucir con sus spots. La estrella, sin embargo, volvió a ser un Hangman Page que pide a gritos un run como campeón televisivo en ROH. 

20 minutos bien aprovechados con varios falsos finales. Por momentos llegué a pesar que el Bullet Club añadiría otro pedacito de oro a su colección, menos mal que no fue así. War Machine se estabiliza, Page luce y Cody sigue progresando. Por otro lado, el regreso de K.E.S. promete cosas interesantes en la división, que al igual que su hermana pequeña, parece estancada y falta de ideas.

Puntuación: ½


Kingbilbin:


War Machine es una de las mejores cosas que le ha pasado a NJPW ese año, lo cual es mucho decir. Si bien el combate no fue excesivamente notable, si que cumplió con mucha solidez. Tienes a Hangman Page siendo muy interesante (no me explico como puedo estar diciendo esto, pero el chico lleva ya varios meses a buen nivel) y a los vikingos siendo lo que son siempre. Explosivos, inteligentes, divertidos y muy fuertes.




Aún así lo mejor de esto no fue el combate, sino el retorno de K.E.S. para reforzar enormemente una división tag que les necesitaba demasiado.

Puntuación:



Tetsuya Naito vs Kenny Omega (Final del G1 Clímax 27):



Alex Giménez:

El wrestling profesional, cuando se ejecuta bien, es lo mejor que existe. El wrestling profesional, cuando todo consigue conectar, es maravilloso. El wrestling profesional, con combates como este, puede presumir orgulloso de ser arte en estado puro.

Los aficionados solemos quejarnos de los bookeos predecibles. Nos encanta el drama, la sorpresa y lo inesperado. Con este G1 pasó algo similar. Muchos esperaban que algún luchador que se metiera por sorpresa en la final. Algunos, muy pocos, no querían ver a Naito ganar el torneo. Al final del día, pasó lo predecible y Naito derrotó a Omega en la final, ¿Predecible? Sí, ¿Malo? Ni mucho menos. Siempre me quejo de las cosas forzadas y artificiales, pero este bookeo, aunque me pese, es el más coherente, orgánico y natural. 


El combate en sí fue maravilloso. El ambiente en Tokio era tremendo. Una atmósfera ideal para ofrecer uno de esos combates que pasan a la historia. Uno de esos que siempre permanecerá guardado en tu retina. Un combate de cinco estrellas.

Omega y Naito salieron al ring con una única misión: convertir lo predecible en mágico y hacer de su combate algo para recordar. Dicho y hecho. Los líderes del Bullet Club y Los Ingobernables sacaron sus mejores versiones a relucir y cerraron el torneo con el mejor combate de todo 2017. Un duelo antológico que pasará a los anales de la historia del G1 y, probablemente, de la historia del wrestling.

¿Recordáis su duelo el año pasado en el Bloque B? Pues esta es la versión pulida y mejorada. Un combate épico que nunca se sintió artificial. Un duelo de poder en el que todo fluyó. Ambos luchadores buscaron el cuello/espalda de sus rivales y se lanzaron con todo a por él. Esta noche, ahora sí, Omega entendió el wrestling de una manera especial. Tiró de épica; pero mejoró al selling y le dio sentido a su obra. Cada movimiento, cada impacto, era letal. Todos los movimientos buscaban el cuello de su rival y cada llave tenía un sentido y una motivación. Nada de relleno o florituras, solo movimientos para ganar.


El clímax final fue antológico. Una obra de arte que no me molestaré en describir porque mis palabras no harían justicia a lo presenciado. Siempre digo que los combates de 5 estrellas pueden ser de dos tipos: un clinic de wrestling impoluto o una montaña rusas de emociones. Este se quedó cerca de lo primero, pero superó con creces lo segundo. Cuándo estás tan involucrado en una lucha y sientes tantas sensaciones diferentes, sabes que estás presenciando algo épico.
La mejor actuación en la carrera de Kenny Omega. La mejor lucha de todo el año 2017. La última demostración de que Tetsuya Naito será la cara de la empresa el próximo lustro. Magia hecha combate. Arte en estado puro.


Puntuación:


Kingbilbin:


La final del G1 me llenó de ilusión. En todo el año, no había tenido tantas de ganas de disfrutar del wrestling como en este momento. Los que hayáis visto nuestros vídeos en YouTube habéis entendido como vivo y aprecio un torneo así en esta época del año tan bonita, el verano. Llegué al combate con ganas de pasarlo bien y con ciertos nervios. Esas mariposas en el estómago de impaciencia, ilusión e incógnita.

Todo iba a salir genial, lo sabía. Lo sabía desde aquella atronadora entrada para ambos y esa presentación en la que Naito se puso delante de la "pistola" de Omega. Esto iba a ser mágico. ¿Sería la magia capaz de cautivarme más de lo que esperaba?




Kenny empieza con ganas, pero Naito pasa de él. Pasa de él como haría con Fiti. Hoy es la final del G1, pero #NoPasaNada. Kenny se cabrea, Naito escupe y le lanza fuera. Su taunt de siempre en el dive hoy se ha sentido especial.

El combate será simple, que no simplón. Naito no dejará de cruzar líneas para perseguir el cuello de Omega. Empieza con dos neckbreakers seguidos en el apron y al suelo para aplicar una piledriver en la mesa. El colosal botch me saca del match hasta que veo que a Naito se la suda, sabe que por suerte no ha pasado nada. Naito está #Tranquilo.



Y esto no le va a parar. El cuello de Kenny se retorcerá de mil formas más y siempre de manera espectacular pero inteligente, mientras Omega sale adelante sacando orgullo y big moves para paliar ese impacto al cuello. El cuello penalizará a Omega en varias fases y el líder del BC deberá minimizar la desventaja llevando su ofensiva por otros derroteros.

Lo bonito de esto es ver como ambos se adaptan de manera tan orgánica al ritmo y el momento del combate respetando siempre que todo gira en torno al cuello, pero también al espectáculo simple e impactante. Esto se empieza a ver en un Gloria (signature no demasiado importante) de Naito que se siente tremendo por el contexto y al que hay que sumar el plus del move. Este Gloria fue un puntito más allá en verticalidad y peligro, como todo lo que se venía a continuación.

De nuevo, Omega sale adelante con un big move para sobrevivir al igual que hará en otras ocasiones con contras tan ingeniosas como brutales teniendo un elevado punto en un DDT al poste del esquinero. De nuevo en esta horquilla de tiempo que tan bien ejemplifica el resto del combate. La guinda es una frankesteiner de Naito como reversal de una super powerbomb aprovechando el momento. ¿O es la super reverse frankesteiner de después?




Más, más, más. La clave de este combate es ir a más una y otra vez mientras el público estalla. Esto es una fiesta en forma de guerra y todos lo saben. Lo sabe el público, que celebra cada acción acompañando con la misma intensidad que la que ponen en el ring los luchadores. Y como es una fiesta y Naito, sabiendo que es en su honor se lo está pasando bien, se permite el lujo de aplicar una Stardust Press. El finisher de aquel fracaso en forma chico simpático y plano que quería ser ace hace lo que debe: falla estrepitosamente y a punto está de costarle el match.



Omega aquí cambia un matiz. Cuando ha de sentenciar, Kenny siempre le pone un extra de salsa épica al combate. Hoy, al igual que en WK, no la necesita y para mi fortuna, lo sabe. Naito se come varias V-Triggers que se sienten importantes al fin antes de caer antes de recibir la tercera. Y cae de manera ORGÁNICA. Kenny le tenía y le sigue teniendo para aplicar una tercera bloqueada a duras penas que finalmente conecta dejando seco a Naito. Otro move colosal para ganar y Naito sale.

En esta fiesta de big moves y narrativa contenida, simple y eficaz; Omega entiende el entorno en el que se maneja y vuelve a ser ese hombre con una ofensiva temible en lugar de ese showman con un arsenal devaluado. Mientras tanto, Naito ha aportado valor a todo lo que ha hecho "The Cleaner", que en kayfabe se desespera ante la increíble resistencia de su oponente. ¿Vamos más lejos aun?

Claro que si. Naito está destrozado pero no va a caer aquí y sobrevive con un reversal feo, lento, tosco, orgánico, contundente y precioso. Mi reverse frankesteiner favorita hasta 2048.



El cuello de Omega no puede más y Naito no va a ceder nunca. Ha sobrevivido a un bombardeo nuclear y sobreviviría a 3 más pero eso a Omega le da igual, que lanza su último cartucho con su Croyt´s Wrath, el RainTrigger y un V-Trigger que me duele hasta a mí. Pero tener el cuello destrozado y que tu finisher, el One Winged Angel, sea un electric chair driver no es que sea muy ventajoso cuando el finisher de tu oponente es el Destino. Omega se lo puso en bandeja y Naito lo alcanzó.

El final es un poco chustilla. Quizá todo debió acabar en el último párrafo, pero había que meter una secuencia de slaps con los dos bastante destrozados y un par de V-Triggers (aquí no culpo a Omega) seguidas por la rolling kick de Naito, la cual sigue pareciendo super débil para ser usada con el strike definitorio en casi cualquier contexto. Suplex hold, Omega se resiste a un destino, lanza un débil chop que esquivaría hasta mi abuela pese a que el finisher de Naito es genial como reversal a este tipo de strikes y Naito aplica un Destino tremendo, el tercero y el primero para el pin, no cierra el combate. Lo hace el cuarto inmediatamente después porque el Destino está más devaluado que el Bolívar.

El Sumo Hall estalla ante la victoria de Naito mientras yo pienso que el final ha sido muy meh e imito a Cristiano Ronaldo delante de mi PC celebrando la victoria.



Como podéis comprobar, en ningún momento ha habido pausas innecesarias o falta de contenido. Tampoco ha habido una gran profundidad o momentos especiales más allá de la espectacularidad del propio combate. Al igual que AJ Styles y Kazuchika Okada hicieron en Dominion y el propio Naito y Omega hicieron el año pasado, el objetivo era dar el blockbuster del verano. Esa película que no tiene el guión más trabajado, pero que funciona taaan jodidamente bien que no puedes sino subirte a disfrutar de la experiencia. Está tan bien hecha y sus actores desempeñan una labor tan genial que todo se siente con valor y correcto. El final hace que salgas del cine con un pequeño run run, pero te lo has pasado tan bien que solo quieres hablar de lo que acabas de ver para contárselo a todo el mundo.

Naito vs Omega II no es la mejor lucha del año. Ni siquiera diría que es la indudable mejor lucha del torneo, pero creo que si que es algo grande. Es la merecida fiesta que le debían a Tetsuya Naito, quien celebra con una explosión de selling, intensidad y espectáculo mientras reclama que después de esto se inicia una nueva era. Lo hace transmitiendo que pasará por encima de cualquiera, hasta de un especialista en brillar en big matches de máxima intensidad como es Kenny Omega cuando entiende que no siempre es necesario acudir a cierta fórmula.

Amo el pro wrestling y amo pasármelo como un niño. Con cosas así, lo seguiré haciendo. Gracias.




Puntuación: 1/2


Y para terminar, fíjense en que hemos hablado bien de esta velada, pero que nadie dude de que esto ha sido lo mejor de la noche.



Muchas gracias por acompañarnos en esta review. Os dejamos con nuestra review en vídeo y os recordamos que aún queda lo mejor del Bloque B. Un saludo y a disfrutar, que es pro wrestling.




@AlexGimenezBCN y Kingbilbin.