Una Bestia y un rumbo


Que Brock Lesnar es uno de los mayores atractivos de la WWE, así como uno de los más talentosos luchadores de su plantilla, no es secreto para casi nadie. Solo algunos sectores de la IWC contradicen lo que este hombre lleva demostrando cada vez que sube al ring.
Sin embargo la pesada carga de la ruptura de la racha obliga a Lesnar no solo a estar a un nivel excelente sino a que esa excelencia tenga un rumbo definido que permita mejorar la situación de la compañía. La ruptura de la racha debía ser una inversión, no una mera excusa para avanzar de status.

El mejor ejemplo es el periodo hasta Wrestlemania 31. Glorioso squash a Cena, retención, fenomenal triple amenaza en RR y combate memorable en el Magno Evento ante Roman Reigns con un gran beneficiado, Seth Rollins. En estos meses y pese a las ausencias de la Bestia, el prestigio del título se disparó, otros uppers se consolidaron en posiciones importantes y las luchas que nos dio fueron sobresalientes. Al perder el campeonato se iniciaba una fase de consolidación en Roman que fue funcionando hasta el nuevo error de bookeo en su feudo contra Sheamus. Brock se mantuvo al acecho del título y fue a por Seth pero por algún motivo la empresa decidió recuperar a The Undertaker. Este es el comienzo de todos los males.

Por mucho draw que resulte una cartelera con Taker vs Brock para vengar la racha, aquí se comenzó a perder el sentido. Dos luchas interesantes después, Brock estaba igual que antes en cuanto a status y Taker pasó a lucir como alguien que ya no debería pertenecer al negocio. Envejecido y demasiado humano, dio dos buenas historias en el cuadrilátero y cumplió, pero era evidente que ya no iba a poder darnos más.

Por algún motivo que no sabemos, Brock dejó de perseguir el título. Ya en 2016 y con Reigns tremendamente over tras vencer a Sheamus en Philadelphia todo parecía escrito. Brock regresaría en el Royal Rumble y enfrentaría a Roman tras ganarlo, dando una revancha que parecía ideal para consolidar a Roman como ace. Nada más lejos de la realidad: HHH tenía otros planes. Un mes de catastrófico bookeo para Roman le condenó al rechazo vivido en el año anterior y le forzó a defender el título. Brock fue eliminado por la familia Wyatt y Triple H ganó el Rumble y el título. Estaba claro que la situación había sido demasiado grave como para dejarla pasar, pero la WWE por algún motivo lo hizo. Bray no estuvo ni en cartelera y Brock se enfrentó a Dean. Antes de eso, Brock había participado en una genial triple amenaza en Fast Lane que hizo pensar que esta lucha podría ser memorable. Nada más lejos de la realidad y con bastante polémica por unas declaraciones de Ambrose en las que acusaba a Brock de no querer hacer una buena lucha, Brock pasó por encima de Ambrose sin pena ni gloria. Era la primera vez que Suplex City decepcionaba en un match importante.

De nuevo y sin saber muy bien por que, la WWE no aprovechó a Lesnar. Randy Orton volvía tras meses fuera de la acción y Brock es el hombre de mayor status. Que esto fuese a lo alto de la cartelera de Summerslam no extraña pero fue al Main Event y se anunció de manera muy anticlimática. Un simple anuncio por internet, solo eso. Los segmentos luego entre ambos fueron buenos pero no se notó lo natural que debería. Por si fuera poco, el match fue de nuevo erróneo. Brock matando a Randy fue bastante genial y Orton es uno de los pocos que puede hacer un comeback creíble ante él, pero la WWE tenía otros planes. Por algún motivo, la WWE decidió un final innecesario: Brock le abrió la frente a Orton de manera pactada. La lucha se paró y se sintió todo forzadísimo, mandando al público confuso para casa. El público pedía un desarrollo diferente y razón no le faltaba. Alguien con tanto status no necesita hacer algo así, lució como un accidente brutal y no algo que de credibilidad más aun cuando hablamos de un Campeón de UFC y un wrestler con tanta trayectoria. Brock sale de Summerslam sin rumbo y con las dos peores luchas de su última etapa (salvando un choque con HHH y obviamente la primera de Taker).

¿Está agotado Brock? ¿Está agotada Suplex City? NO. Brock es la élite y debe ser tratada como tal. Alguien así en la órbita del título lo va a poner por las nubes. El status de Lesnar no es un problema, es una bendición que hay que bookear con responsabilidad.
Tener a alguien con tanto status y que sabe ser un monstruo TAN genial permite que sus oponentes luzcan como nadie al ponerse a su altura o al situarse como underdogs si son capaces de plantar cara de manera adecuada. Ejemplos simples los tenemos en cada choque con Cena, su choque con Reigns o CM Punk (pese a su fase de dominio).

Lesnar necesita estar en una posición cercana al título y permitirle aparecer de manera sorpresiva para inicar un feudo de manera natural en lugar de ir a lo fácil e intentar arañar ratings. Y estos deberían ser sus rivales a falta de año y medio para que acabe su contrato:

1) Kevin Owens: El título Universal luce más desangelado que nunca y es que no hay retadores creíbles. Owens ha sido vendido como una bestia y este podría ser un interesante bestia vs Bestia. Una bestia venida de las indies y con un importante respeto por el negocio vs. la Bestia hecha en la casa y en las MMA, y que es el verdadero prizefighter. O bien enfocarlo como un choque de trenes, simple y directo.

2) AJ Styles: Quizá por lo raro de la lucha o porque jamás la hubieras imaginado hacer años. Quizá porque son para muchos los dos mejores del mundo. O quizá porque es un fenómeno de menos de 1,80 vs el monstruo número 1 del wrestling. El caso es que una lucha de tanto nivel y con tantos alicientes pide ser realizada.

3) Sami Zayn: Sami es un worker de élite y uno de los mejores underdogs del negocio. Ha sido el hombre más querido de todo NXT y debería poder hacerse un hueco arriba. Si Sami logra llegar en lo alto el cartel y muy over a un posible enfrentamiento con Brock sería el mejor David vs Goliat que puede ofrecer la compañía tras haber perdido a Bryan.

4) Shinsuke Nakamura: El rey del Strong Style parece una de las pocas amenazas serias que podrían tumbar a Brock. Si hay alguien con una ofensiva legítima en la WWE es Nakamura pero no todo acaba aquí. Su infinito carisma y su personalidad podrían hacer que el feudo entre ambos fuese único. Y por si fuera poco, el elemento de redención (Nakamura no pudo ganar el IWGP Heavyweight Championship de manos de Brock en el Tokio Dome hace ya más de una década) con la historia entre ambos podrían hacer de este feudo algo único. Y no puedo ser el único que está desenado ver a Nakamura desatar una tormenta de Kinshasas sobre Brock.

5) Roman Reigns: La parte II debió llegar antes pero mejor tarde que nunca. El choque de trenes que hizo historia en WM 31 y del que nunca supimos el final. ¿Quién habría ganado el mejor Main Event (siempre bajo la opinión de este autor) de la historia de WrestleMania? Esa pregunta tendría respuesta y además, la oportunidad de variar la estructura del combate teniendo en cuenta que Reigns llegaría mucho más consolidado podrían permitir otra lucha digna de entrar en los anales de la historia.

¿Y tú, qué opinas? ¿Algún otro rival? ¡Comenta!

Alberto Tamame (Kingbilbin)

Comentarios